El silencio no existe.
Inútil esperarlo cuando cesa la lluvia.
Hasta las piedras cantan para quien sabe oirlas
Y el mar, el mar se siente
Rugir bajo las rocas, tierra adentro,
Como se oye la sangre
Clamar con voz callada en lo profundo.
Imposible apagar en el recuerdo
Un verso, unos compases, unas alas o besos sin origen
Que a veces se rescatan de las sombras,
Sin voluntad ninguna.
Porque como el silencio, como la plenitud,
El olvido no existe.
El silencio no éxiste, porque incluso en estos instantes que me encuentro sola en casa con la música apagada y la compañía de mis pensamientos, se oye el murmullo de los niños que juegan en el patio del colegio. Cuando tenemos oportunidad buscamos escapar de nuestras ciudades que son cada vez más ruidosas y ese ruido afecta a nuestro sistema inmunológico, ya que produce estrés y este baja nuestras defensas.
¡ Qué bueno tener momentos de silencio, de quietud y soledad !. Es como tener un tiempo contigo mismo, encontrarte con tus pensamientos, ilusiones, miedos, anhelos…y escuchas tu corazón, en el silencio.
Yo necesito el silencio para descansar, hacer planes, evaluar proyectos, dejar volar mi imaginación, desarrollar mi creatividad. Me encanta coger una taza de café y en el silencio de mi casa, encontrarme con Dios. En esos momentos de quietud,de sosiego, de abrir mi corazón a mi Creador, de alabanza y adoración mi corazón se llena de gozo y mi tanque emocional, espiritual se recarga.
Necesito silencio para acariciar mis sueños, mis recuerdos, para amar y dejar fluir mis sentimientos. Y cuando abro mi albúm de recuerdos, no todos buenos, por cierto. Pero, ” así dijo, Jehová:Paraos en los caminos, y mirad y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. ” Jeremías 6:16, necesito parar, considerar y enderezar mi veredas. Para andar por la vida con una conciencia tranquila y serena que se siente complacida con la aprobación de su Padre celestial.
El problema surge cuando “te comes el coco”, le das demasiadas vueltas a un asunto y de tanto pensar, ves cosas donde no hay y agrandas los problemas. Hay un refrán que dice: ” Piensa mal y acertarás”, pero yo creo que pensar así nos hace daño y nos causa mucha infelicidad. Es mejor seguir el consejo de Pablo en Filipenses 4:8, que nos anima a pensar en todo lo verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay alguna virtud o algo digno de alabanza, en esto debemos pensar.
Como dijo Confucio: ” El silencio es el único amigo que jamás te traiciona”. ¿ Cuantas veces hemos dicho: esto no se lo digas a nadie ?, y luego lo hemos escuchado en boca de otra persona. Generalmente nos arrepentimos más de nuestras palabras que de nuestros silencios, por eso necesitamos sabiduría para saber cuando hablar y cuando callar. Pero, hasta el silencio comunica y solo es necesaria una mirada, un gesto, una sonrisa, porque el silencio no existe.