La semana pasada grabamos un progama sobre “El humor como terápia” en Radio Encuentro, hicimos una entrevista a “Payasos sin fronteras” en la que nos informaron de la maravillosa labor que están haciendo por todo el mundo. Labor que está dirigida a niños entre 4 y 12 años que sufren las consecuencias de la guerra y de desastres naturales y también los que viven inmersos en situaciones de violencia. Su lema es: “Sonrisas donde hay lagrimas”.
Y yo me pregunto: ¿Donde no hay lágrimas?. La vida no es fácil para nadie y la preocupación y el estrés pueden llevarnos a enfermar.
Una máxima de Lope de Vega era: “Si humor gastar pudiera, con más salud sospecho que viviera”. Que la risa y el buen humor mejoran nuestra salud mental y física no es nada nuevo. La Biblia nos dice en el libro de Provervios 17:22 y 18:14: “El corazón alegre es buena medicina, pero el espíritu quebrantado seca los huesos” “El ánimo del hombre soportará su enfermedad. Mas ¿quién soportará el ánimo angustiado?”. El humor, nos levanta el ánimo, nos da esperanza, ilusión, ganas de vivir, reduce el estrés, potencia nuestro sistema inmunológico, alivia el dolor, reduce la ansiedad, relaja la tensión psiquíca, etc. Y me parece que no tiene efectos secundarios. Pero el humor saludable tiene que ser respetuoso y hay que diferenciarlo de la ironía y el sarcasmo que por lo general “hacen sufrir”. La ironía es despiadada, malediciente y humillante. También es importante hacer uso de la prudencia, sensibilidad y oportunidad (kairós) a la hora de usar el humor.
El humor tiene el poder de dar la vuelta a cualquier situación, nos muestra que se pueden ver las cosas de formas muy diferentes a las acostumbradas. Nos ayuda a distanciarnos del problema y nos permite afrontarlo con ánimo renovado. El humor es como el limpiaparabrisas de un coche, que no evita la lluvia pero nos permite ver.
Todo el mundo tiene sentido de humor, aunque unos lo tienen más desarrollado que otros. Pero, ¿de qué depende nuestro sentido de humor? Pues, de nuestra forma de interpretar los acontecimientos y de nuestro ingenio. Pienso que el sentido de humor se puede desarrollar y ejercitar disfrutando al máximo de lo bueno que tiene la vida y buscando el lado cómico, gracioso a cada situación. Es muy bueno recordar situaciones divertidas, contar chistes y ver peliculas de risa. Yo reconozco que no es mi fuerte el hacer reir a otros, pero veo la necesidad de ejercitarme en esta terápia tan beneficiosa. El buen humor como el malo, la alegría como la tristeza se contagian. Por eso también necesitamos rodearnos de personas con buen humor y aprender de ellos.
La risa es una buena medicina y todos podemos llegar a ser médicos, médicos de la risa.

El jueves era fiesta y salimos un grupo de amigos de excursión a Las Hoces del rio Duratón, que se encuentra en Sepulveda, en la provincia de Segovia. Ha sido declarado Parque Natural en 1989 por ser refugio de diversas especies protegidas, entre las cuales se encuentra el buitre leonado.
Esta semana pasada empecé un estudio evangelístico con una chica. Repasamos los mandamientos y cuando llegamos a. “No cometerás adulterio”, le entró una risita picarona. Y a partir de aquí empezó a contarme como era su vida sexual con toda naturalidad y con demasiados detalles. En algunos momentos me sentí incomoda, pero no me atreví a cortarla porque no sabía lo que era mejor para ella en ese momento. Si le dije: me estás contando cosas demasiado íntimas para ser la primera vez que hablamos. Y ella contestó que no sabía porque pero le inspiraba confianza.
Esta semana me tocaba predicar en mi iglesisa y se lo comenté a una amiga y me dijo: ” ¡ Qué valiente eres!” y en ese momento pensé: “Eso lo dice porque no sabe el miedo que me da hablar en público”. Pero luego buscando información sobre deportes de riesgo para nuestro programa de radio, leí que el valor no es la ausencia total del miedo sino la fuerza para superarlo. Es armarse de coraje y actuar contra y a pesar de nuestro miedo.