
El otro día le dije a un amigo que me voy de vacaciones a Ecuador y me contestó: “Disfruta todo lo que puedas, pues es otra forma de ser agradecido”. Y tiene sentido, porque no puedes estar agradecido por algo que no aprecias, no valoras o que no disfrutas.
Aprovechar las oportunidades que se nos presentan o que nos dan es otra forma de ser agradecidos. Una mujer me dijó la semana pasada que sus hijos no saben aprovechar las oportunidades que les están dando y estoy totalmente de acuerdo porque vivimos en la sociedad de la abundancia, exigimos y no agradecemos, nos creemos con derecho a todo y no nos damos cuenta que no es así, que en realidad todo es un regalo temporal.
La gratitud es una actitud de endeudamiento, es reconocer el hecho de que todo lo que tenemos es resultado de la inversión que Dios y otros han hecho en nosotros ya sean padres, familiares, amigos, etc. Como dice en 1ª Corintios 4:7: “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?”.
Cuando entendamos cuán endeudados estamos con Dios, que sólo merecemos el juicio eterno, más agradecidos estaremos por las muchas maneras en que El y otros nos benefician.
Incluso en los días de la adversidad, en medio de las tragedias, que todos en algún momento enfrentamos, Dios nos manda que demos gracias en todo, porque es una forma de reconocer su soberanía, que todo procede de El, que todo es temporal,, pasajero y en cualquier momento puede quitarnoslo. Como dijo Job 1:21: “Jehová dió, Jehová quitó; sea el nombre de jehová bendito”. Cuando damos gracias, expresamos nuestra confianza y dependencia de Dios y de su gran amor.
La gratitud ennoblece nuestro carácter, nos hace más alegres, positivos, fortalece la relación con otras personas y nuestra salud, disfrutamos más de la vida y nos ayuda a estar más satisfechos con lo que tenemos. El sentimiento de gratitud es algo que se puede aprender y en el que podemos crecer. Necesitamos vivir cada día como un regalo maravilloso, valorar y apreciar a los seres y a las cosas que nos acompañan y nos redean. Pensar y reflexionar continuamente en aquello bueno que nos ha pasado. Como dice en el salmo 103:2: “Bendice alma mía, a Jehová, Y no ovides ninguno de sus beneficios”. Y dar gracias a Dios y a los que nos rodean por todo lo bueno que han aportado a nuestra vida y eso nos ayudará a ser más felices y disfrutar de la vida.
Muchas gracias por leer este blog y por tus aportaciones. Y a disfrutar mucho de las vacaciones que son un regalo precioso que no todo el mundo puede disfrutar porque no todos tienen trabajo o salud para hacerlo. Y a la vuelta nos encontramos aquí de nuevo.

En la iglesia tenemos estropeado el detector de incendios y emite un pitido como si hubiera fuego en alguna parte. Un hermano en la fe dijo el domingo que eso ocurría porque cuando empezaba a manifestarse el fuego del Espíritu en nuestros corazones el detector de incendios se pone en marcha.
Doblan las campanas… Se nos ha ido Michael Jackson. Se truncó la vida del rey del pop, del rock y del soul. Alma y carne de mito, a la altura de Elvis Presley y Jonh Lennon. Michael Jackson marcó época. Su música, su baile, sus excentricidades… puso a bailar a medio mundo al son de sus rítmos.