Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

La felicidad se contagia

Posted by Celia en 25 octubre, 2006

    ” LA FELICIDAD SE CONTAGIA, busca a los que más sonrían”, decía el periódico Qué!, promocionando un libro del doctor Albert Figueras, en el que desvela los secretos del optimismo.

    La felicidad al igual que la risa es contagiosa. ¡ Qué bueno es tener cerca personas con un gran sentido de humor !. Me encanta cuando voy los lunes a la radio y uno de los contertulios, nos cuenta un chiste o le busca el lado gracioso a un acontecimiento, la verdad es que dibuja una sonrisa en tu cara y te ayuda a liberar la tensión.

    Las personas más positivas tienen una mayor logevidad y belleza; ya lo dice la Biblia: ” el corazón alegre hermosea el rostro” Provervios 15:13. La risa adelgaza y evita enfermedades. Por el contrario el estrés y la obesidad están relacionados con la tristeza. Dicen que los conductores felices sufren casi la mitad de accidentes.

    La educación consumista no nos hace más felices. Comprar el piso de nuestra vida o un buen coche o hacer un viaje a un país exótico no repercute en nuestra felicidad porque una vez alcanzado, este objetivo se diluye y hay que buscar otro.

    La busqueda de la felicidad no debe ser un fin en sí misma. Jesús dijo en cierta ocasión a sus discípulos: ” Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:33. Las “cosas” de que El habló eran las cosas que hacen que los hombres se sientan felies y seguros.

    La felicidad se encuentra, cuando aprendemos a valorar las pequeñas cosas que surgen día a día; por ejemplo, tomar café con un buen amigo, una puesta del sol, escuchar nuestra música preferida, el abrazo de un ser querido,…, que se yo. Es muy importante recuperar la comunicación con la gente de nuestro alrededor, interesarnos de forma genuina por sus vidas y sentirnos cerca de ellos, conectar con su ser interior. El alma demanda compañerísmo y comunión con Dios. Demanda adoración, quietud y meditación. Y a menos que el alma se alimente y ejercite diariamente, llegará a debilitarse y marchitarse.

    ¿Qué palabra describe lo que determinará nuestra felicidad?. Quizás pensemos que es el trabajo, la educación, el dinero o el tiempo. Pero en realidad es nuestra actitud. Una buena manera de probar nuestra actitud es respondiendo a la pregunta: ¿ siento que el mundo me trata bien?. Analiza la conversación de la gente que vive infeliz. Les oirás protestar contra una sociedad que, según ellos, solamente les da una vida de problemas, miseria y mala suerte. Muchas veces han construido la cárcel de descontento con sus propias manos.

    Es imposible hacer que todas las situaciones se ajusten perfectamente a la medida de nuestras vidas. Pero es posible hacer que nuestras actitudes se ajusten a la medida de las situaciones que nos tocan vivir. El apóstol Pablo desmostró esta verdad cuando estaba prisionero en Roma y escribe a la iglesia de Filipo diciéndoles radiante de gozo: ” Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡ Regocijaos!” Filipenses 4:4. Las actitudes nos son nada más que hábitos de pensamiento, como lo explica en el mismo capítulo y el versiculo 8. Pero esos hábitos no son instintos; son acciones o reacciones adquiridas, aprendidas. En los versiculos 11,12 dice que fué una conducta que aprendió, y la apreciación positiva de las cosas vino como algo natural.

    Si aprendemos a ser felices, seremos cristianos contagiosos que atraen a otros como un poderoso imán.

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