Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

No digas “todo” lo que piensas

Posted by Celia en 7 diciembre, 2007

    A muchos de nosotros nos han enseñado que decir todo lo que pensamos va unido a conceptos como sinceridad, nobleza, honestidad, transparencia, …., cuesta entender y asumir que esta premisa no es del todo real.

    ¡ Cuidado!. No estoy diciendo que hay que ser hipócritas y falsos, no. Si no que a la hora de actuar tenemos que utilizar la inteligencia emocional.

    En muchas ocasiones, yo misma, he hecho alarde de mi sinceridad y buenas intenciones al hacer comentarios a otros, que lejos de ayudar a la persona en cuestión le ha hecho mucho daño. A veces vamos dejando heridos por el camino con nuestros comentarios poco acertados. Es con los años y la madurez que te vas dando cuenta que  ” decir siempre lo que pensamos es una barbaridad”. Como dijo Pindaro: ” Muchas veces lo que se calla hace más impresión que lo que se dice”. O dicho de otra manera: ” En ocasiones el silencio habla más fuerte que las palabras”.

    Es todo un arte saber cuando es mejor callarse y cuando es más conveniente hablar. Hemos de ser sensibles y no causar dolor innecesario, sufrimiento inútil y desestabilización de la persona, por expresar todo lo que pensamos.

    Porque más importante que expresar nuestra verdad, que abrirle los ojos al otro que no ve más allá de sus narices, es desarrollar la empatía, la capacidad de sintonizar emocionalmente con los demás. Sentir con otro es cuidar de él y, en este sentido, lo contrario de la empatía sería la antipatía. Así es como resultamos a otros cuando le decimos todo lo que nos viene a la cabeza sin pensar. Y una vez que sueltas las palabras ya no las puedes recoger, por mucho que te arrepientas, el daño está hecho. ” Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz de refrenar todo el cuerpo”, dice Santiago 3:2.

     En proverbios 21:23 dice: “El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias”. Dice su alma, aunque creo que también la de su prójimo. Por eso pido a Dios que me de lengua de sabios. ” Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oido para que oiga como los sabios”. Isaías 50:4.

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