Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

Decisiones

Posted by Celia en 21 septiembre, 2009

Interrogante    Decisiones, cada día tenemos que tomar innumerables decisiones. Algunas las hacemos automaticamente y otras nos cuesta más tomarlas por las implicaciones que tienen.

    Una amiga me dijo esta semana que no sabía si comprarse un vestido que cuesta 180 euros para una boda porque no anda muy boyante de dinero, pero la boda es de un compañero de trabajo de su marido y debe ir bien vestida. Otra amiga no sabe cuando y como volver al campo misionero. Un amigo no sabe si debe aceptar un puesto de responsabilidad que le han ofrecido. Y así sucesivamente.

    Antes me apresuraba a dar consejos ahora prefiero dar principios y que sea la persona la que tome sus decisiones. Porque en definitiva nadie puede tomar una decisión por otro y puesto que las decisiones son propias, somos los únicos responsables de las mismas.

    Yo no se si solo me pasa a mi, porque soy bastante perfeccionista, pero lo que más temo a la hora de tomar una decisión es a equivocarme, a meter la pata. Aunque se, que de los errores también se aprende, que soy humana y que tengo derecho a equivocarme.

    Las decisiones tienen consecuencias y algunas a largo plazo. Por eso antes de decidir debemos evaluar las consecuencias, considerar las alternativas y elegir aquella que implique menor riesgo para llegar a la meta. Tomar decisiones siempre conlleva cierto grado de incertidumbre porque no podemos preveer todas las consecuencias y porque muchas veces hay que arriesgarse para seguir creciendo como persona y progresando en la vida. Pero yo digo que tiene que ser un riesgo calculado, siempre dentro de unos margenes. Conozco a una persona que compro un piso y como en aquella época no tenía muchos gastos destinó el 90% de su sueldo a pagarlo, pero su situación laboral y personal cambió y perdió el piso. Exitía esa posibilidad si, pero no contó con ella. A veces tenemos que pensar que ocurriría en el peor de los casos. Ser objetivos con los recursos de los que disponemos, las posibilidades y no dejarnos llevar por los deseos y esperanzas que albergamos.

    Las desiciones son el corazón del éxito, y algunas oportunidades se presentan en un momento determinado y si no las aprovechas en ese instante, las pierdes. Por eso tenemos que aprender a responder con rapidez a los acontecimientos que parecen ocurrir a un rítmo cada vez mas vertiginoso. Pero siempre que se pueda y sobre todo si no se está convencido, debemos tomarnos tiempo para pensar, incluso en ocasiones es conveniente distanciarse del problema y contar con el consejo sabio de diferentes personas que nos conocen bien, que conocen la situación, a las cuales nosotros respetamos y valoramos de forma especial. Y por supuesto, en todo momento debemos consultar con Dios que es nuestro mejor consejero.

    Es muy importante también, evaluar nuestras decisiones después de haber visto los resultados. Considerar si fue o no una elección sabia y ver si en el caso de que se repitieran las mismas circunstancias u otras similares volveríamos a tomar la misma decisión.

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