Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

Archive for 31 octubre 2009

Aprendiendo asertividad

Posted by Celia en 31 octubre, 2009

miedo2    Llevaba tiempo pensando que tenía que afrontar un tema con una persona a la que estoy enseñándole la Biblia pero tenía miedo a ofenderla. Si, tenía miedo, porque si peco de algo, es de ser demasiado clara y directa a la hora de decir las cosas. Y eso no siempre es bueno porque puede hacer daño a las personas. Pero es mi responsabilidad con esta persona enseñarla, corregirla e instruirla en justicia a fin de que sea madura y esté preparada para toda buena obra, 2ªTimoteo 3:16-17

    Esta semana volvió a salir el tema y le dije: perdona, pero tengo que ser clara contigo y decirte lo que enseña la Biblia sobre este tema. Además le puse varios ejemplos de personas en la misma situación y le hice ver los resultados que había producido en sus vidas ese comportamiento. También le expresé mis convicciones en otro tema en el que ella todavía no ha tenido el valor de contarme pero yo se que está luchando con él, lo hice de forma general, pero a buen entendedor…

    Me alegré mucho de hacerlo porque a veces andamos poniendo pañitos calientes a las personas y les hacemos un flaco favor. Yo agradezco mucho a aquellos que en su día tuvieron el valor de ponerme entre la espada y la pared para ayudarme a tomar decisiones que eran buenas para mi. Después de hablar con esta persona me fui a casa pensando que el Señor Jesucristo era claro y radical cuando tuvo que serlo; “El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, desparrama”. Mateo 12:30. Juan el Bautista llamó generación de víboras a muchos de los fariseos y los saduceos. Incluso se atrevió a denunciar a Herodes por adulterar con la mujer de su hermano. Es cierto que lo encarcelaron y le cortaron la cabeza por esta causa. Pero, ese es el precio que muchas veces tenemos que pagar por obedecer a Dios.

    Es cierto que tenemos que decir la verdad en amor, Efesios 4:15 y eso es asertividad. Ser asertivo implica expresar nuestros pensamientos, sentimientos y creencias de una manera directa, honesta y apropiada a la situación en la que nos encontramos, escuchando el otro punto de vista y respetando a los demás. Es una forma de comunicarse madura y una alternativa al comportamiento agresivo, el cual se basa en la creencia de que nuestras necesidades y deseos están por encima de las de otros.

    La asertividad te permite expresar el enojo de una manera constructiva, expresar lo que piensas sin herir los sentimientos de los demás. Es cierto que muchas veces a otros no les va a gustar lo que tienes que decirles, pero así es la vida. Puede incluso que se enfaden contigo o dejen de hablarte porque ahí también está en juego la madurez de lo otra persona. Pero, generalmente cuando perciben que lo estás diciendo porque los amas y que no es un ataque contra su persona sino más bien una advertencia a su comportamiento reaccionan bien o por lo menos pensarán en lo que les has dicho.

    Este tipo de comunicación nos ayuda a estar más satisfechos con nosotros mismos y con los demás. Y nos va a proporcionar relaciones más íntimas y significativas. Nuestra conducta puede producir un impacto en los demás y puede favorecer la vida de otros y nuestra propia vida también.

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Pensamientos de otoño

Posted by Celia en 24 octubre, 2009

hojas y mano    Hay personas que llegan a nuestra vida con un propósito. Cada persona, nos aporta algo diferente y aprendemos lecciones que no se registran en los libros, porque no hay nada como las relaciones humanas para descubrir como somos en realidad, eso junto con los obstáculos, las dificultades, los retos que nos encontramos en el camino de la vida es lo que nos ayuda a madurar emocionalmente.

    Hoy día se invierte mucho en el desarrollo intelectual y por consiguiente en la madurez mental pero muy poco en la madurez afectiva. Se invierte más en el “hacer” que en el “ser” pero eso termina siendo como la hojas se caen y se las lleva el viento.

     Nuestras debilidades y fortalezas hacen la persona que somos. Se que a veces nos asusta admitir nuestras debilidades, pero no hay cara sin cruz, es decir toda fortaleza va acompañada de una debilidad. Ese conocimiento de nosotros mismos es necesario para crecer. Quizás haya áreas que tengamos que trabajar o carencias que tengamos que plantearnos la manera de suplirlas.

    A todos nos aterroriza que nos hieran, que nos traicionen, que rompan nuestro corazón. El domingo estuve hablando con una persona que ha sufrido grandes decepciones por parte de un amigo y yo le dije que: “no pienses que has sufrido en vano, porque estoy segura que Dios tiene planes maravillosos para tu vida”. ¿Por qué, como se forja el carácter de los grandes hombres sino es en el horno de fuego?. Es cierto que nuestro corazón se resiste a sufrir y eso también es bueno porque nos enseña a tener más cuidado y nos da más sabiduría para saber a quien descubrimos y donde ponemos nuestro corazón. También aprendemos sagacidad, astucia, adquirimos templanza y fortaleza, pero eso no nos debe llevar a cerrar el alma sino que tiene que darle alas para que vuele más alto. No debemos olvidarnos que hay amigos que se van porque ya cumplieron su propósito para con nosotros, otros llegan, pero también los hay, aquellos que siempre se quedan.

    Es importante abrir el corazón y los ojos a las cosas pequeñas de la vida y proponerse que cada día cuente, apreciando cada instante. Pero sobretodo aprendiendo siempre todo lo que podamos, quizás al finalizar el día deberíamos pensar: ¿Qué he aprendido hoy?, pero también reflexionar en lo mucho que nos queda por aprender. Porque, no nos olvidemos que en la escuela de la vida no hay graduación. Y que se aprende más en los tiempos de dificultad que en los de bonanza, pero de ambos debemos disfrutar porque tanto los unos como los otros tienen su razón de ser. Si le pedimos a Dios sabiduría el nos la dará para saber entresacar lo precioso de lo vil. Os animo a leer Santiago 1:2-5 y Jeremías 15:10

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¿Cómo vas de ánimo?

Posted by Celia en 15 octubre, 2009

niña abatida    La verdad es que yo ando un poco desinflada, alicaída, sin fuerzas, cansada… no se si es el otoño o algo más. Hace dos semanas me dio un bajón porque tenía que hacer un trabajo y pensaba que no estaba a la altura de las circunstancias. Además este fin de semana pasado he estado con mis padres en el pueblo y cuando voy allí me olvido de que no soy omnipotente y me esfuerzo demasiado para hacer todo, por lo que acabo muy cansada y eso afecta a mis emociones porque me vuelvo más irritable y al final acabo metiendo la pata y todo el bien que quiero hacer lo estropeo y termino desanimada.

    El desánimo es una emoción y por tanto un indicador de que algo no funciona bien. Por eso debemos examinarnos para ver lo que nos está provocando el desánimo. Pueden ser muchas cosas: el cansancio, enfermedad, relaciones difíciles, expectativas altas, temores, problemas no resueltos en la familia, en el trabajo, con los amigos, disgustos, etc.

    Cuando estamos desanimados debemos examinar nuestras motivaciones: ¿Por qué estamos haciendo lo que hacemos?¿Por agradar? ¿Por sentirnos presionados? ¿Para ser reconocidos? ¿Por un sentido del deber?. Conozco muchas mujeres que llevan sobre sus hombros cargas muy pesadas y por eso andan agotadas. Pero detrás de su desánimo está un perfeccionismo tirano y un sentido de considerarse imprescindibles.

    También es importante examinar nuestras prioridades y darle a cada cosa y a cada persona el lugar que le corresponde. El desánimo también me lleva a pensar si estoy esperando mucho de otros o de mi misma, es decir si mi nivel de exigencia es demasiado alto. Aunque hace tiempo que llegué a la conclusión que en cada situación yo debía hacer lo que consideraba correcto delante de Dios independientemente de lo que hicieran los demás y no esperar nada de otros. Se que necesito buscar la perspectiva espiritual de todas las cosas y asumir la responsabilidad de mi desánimo.

    El ánimo y el desánimo nos acompañan a lo largo de toda nuestra vida. Unas veces estamos más contentos y otras más alicaídos. Pero no debemos permitir que el desánimo se prolongue o intensifique porque puede oscurecer la visión y condicionar negativamente nuestro comportamiento e incluso desembocar en una depresión. Y como dice en Proverbios 18:14; “El ánimo de hombre soportará la enfermedad; Más ¿quién soportará el ánimo angustiado?”. Somos capaces de luchar con uñas y dientes contra cualquier problema o dificultad, pero si caemos en desánimo ¿quién nos levantará?. Cuando nos “desinflamos” los obstáculos se hacen mucho más grandes, inalcanzables e imposibles. Por eso debemos reconocer que el problema no está en las circunstancias sino en nuestro corazón. Después de examinarnos debemos recurrir a Dios porque: “El da fuerzas al cansado, y multiplica las fuerzas del que no tiene ningunas”, también nos dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Isaías 40:29; 41:10. Además de recordar las promesas que Dios nos ha dado en la Biblia, debemos recordar sus muchas bendiciones para con nosotros y ser agradecidos porque la ingratitud produce desaliento.

    No hay nada como ser de ánimo para otros, una palabra, una sonrisa, una palmadita en la espalda, un saludo, un abrazo y eso producirá un efecto bumerán en nuestra vida.

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¿Cómo estás corriendo?

Posted by Celia en 4 octubre, 2009

atleta

    La presentación de la delegación española a la candidatura a los juegos olímpicos del 2016 fue excelente. Pero hubo un momento, que tenía la sensación que en lugar de hablar del deporte estaban hablando de Dios. Escuché decir: “El deporte nos hace a todos iguales” “el deporte es incompatible con cualquier tipo de discriminación” “el deporte nos hace mejores personas” “el deporte nos ayuda a alcanzar el máximo nivel personal y deportivo” “los deportistas queremos demostrar la importancia que damos al esfuerzo, el compañerismo, la solidaridad y el respeto por el juego olímpico”.

    El deporte para muchos es un dios. Hay personas que viven por y para el deporte, pasan horas y horas entrenando y se esfuerzan al máximo para llegar a ganar una medalla. Y escuchando estas cosas me acordé de pasaje de 1ª Corintios 9:24, que habla del gran esfuerzo que hacen los atletas porque saben que solo uno va a ser coronado, lo traslada al terreno espiritual y nos anima a esforzarnos al máximo como si todo dependiera de nuestra determinación para ganar un alma. Los deportistas deben de abstenerse de todo lo que pueda perjudicar o impedir la victoria. Si los atletas están dispuestos a tales sacrificios con tal de ganar una corona corruptible, ¡cuanto más el siervo de Dios, que recibirá una corona incorruptible de las manos de su Señor!

    La verdad es que el ejemplo de los atletas y de los deportistas en general es bueno, muy bueno y creo que los cristianos deberíamos aplicarlo a la fe, a la causa del evangelio. Porque creo que nada produce más satisfacción que llevar un alma, una persona a los pies de Cristo. Y si pusiéramos la mitad del empeño que ponen los deportistas en conseguir una medalla, seguro que veríamos mucho más fruto.

    Por eso me pregunto a mi misma: ¿Cómo estoy corriendo la carrera que tengo por delante?. La verdad es que tenemos un enemigo muy astuto que pone en nuestro camino muchas cosas para desviarnos de la meta. Por eso nunca debemos perder de vista la meta, nuestro propósito, nuestro proyecto de vida porque el tiempo es corto y la vida pasa en un abrir y cerrar de ojos. E invertir todo mi esfuerzo, mi energía y dar lo mejor de mi,  de modo que la excelencia no sea un acto sino un hábito para alcanzar aquello que me he propuesto y por lo que creo que merece la pena vivir y morir.

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