Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

Pensamientos de otoño

Posted by Celia en 24 octubre, 2009

hojas y mano    Hay personas que llegan a nuestra vida con un propósito. Cada persona, nos aporta algo diferente y aprendemos lecciones que no se registran en los libros, porque no hay nada como las relaciones humanas para descubrir como somos en realidad, eso junto con los obstáculos, las dificultades, los retos que nos encontramos en el camino de la vida es lo que nos ayuda a madurar emocionalmente.

    Hoy día se invierte mucho en el desarrollo intelectual y por consiguiente en la madurez mental pero muy poco en la madurez afectiva. Se invierte más en el “hacer” que en el “ser” pero eso termina siendo como la hojas se caen y se las lleva el viento.

     Nuestras debilidades y fortalezas hacen la persona que somos. Se que a veces nos asusta admitir nuestras debilidades, pero no hay cara sin cruz, es decir toda fortaleza va acompañada de una debilidad. Ese conocimiento de nosotros mismos es necesario para crecer. Quizás haya áreas que tengamos que trabajar o carencias que tengamos que plantearnos la manera de suplirlas.

    A todos nos aterroriza que nos hieran, que nos traicionen, que rompan nuestro corazón. El domingo estuve hablando con una persona que ha sufrido grandes decepciones por parte de un amigo y yo le dije que: “no pienses que has sufrido en vano, porque estoy segura que Dios tiene planes maravillosos para tu vida”. ¿Por qué, como se forja el carácter de los grandes hombres sino es en el horno de fuego?. Es cierto que nuestro corazón se resiste a sufrir y eso también es bueno porque nos enseña a tener más cuidado y nos da más sabiduría para saber a quien descubrimos y donde ponemos nuestro corazón. También aprendemos sagacidad, astucia, adquirimos templanza y fortaleza, pero eso no nos debe llevar a cerrar el alma sino que tiene que darle alas para que vuele más alto. No debemos olvidarnos que hay amigos que se van porque ya cumplieron su propósito para con nosotros, otros llegan, pero también los hay, aquellos que siempre se quedan.

    Es importante abrir el corazón y los ojos a las cosas pequeñas de la vida y proponerse que cada día cuente, apreciando cada instante. Pero sobretodo aprendiendo siempre todo lo que podamos, quizás al finalizar el día deberíamos pensar: ¿Qué he aprendido hoy?, pero también reflexionar en lo mucho que nos queda por aprender. Porque, no nos olvidemos que en la escuela de la vida no hay graduación. Y que se aprende más en los tiempos de dificultad que en los de bonanza, pero de ambos debemos disfrutar porque tanto los unos como los otros tienen su razón de ser. Si le pedimos a Dios sabiduría el nos la dará para saber entresacar lo precioso de lo vil. Os animo a leer Santiago 1:2-5 y Jeremías 15:10

Una respuesta to “Pensamientos de otoño”

  1. Jose Manuel said

    Un buen pensamiento de ánimo. Gracias

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