Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

Hacerse vulnerable

Posted by Celia en 7 noviembre, 2009

agua en manos    Esta semana he comido con una amiga con la que quedo con cierta asiduidad y cuando nos encontramos, hablamos del tiempo, de los amigos, de la vida, de nuestra vida…

    A la hora de entrar en el terreno de la intimidad siempre me encontraba con un muro infranqueable, me hablaba en clave, usando ciertos códigos de comunicación que yo trataba de descifrar y de entender. Pero si ya es difícil la comunicación, la empatía, el entendimiento, imaginaos cuando tratan de decirte algo sin contarte nada.

    Durante años he escuchado lo que quería o podía decir y he respetado lo que callaba. Sobra decir que no lograba comprender la profundidad de su sufrimiento, sus miedos, sus luchas porque no disponía de información suficiente para hacerlo.

    Nuestra amistad ha sido como un planta verde que hemos estado cuidando y  regando con cierto mimo y esmero y que al fin ha florecido. En un acto de generosidad y haciendo ejercicio de su honestidad ha abierto su corazón. El hecho de depositar en mi su confianza para  contarme aquello que fielmente ha guardado durante tantos años ha sido un regalo precioso. Ha sido, como abrir la compuerta de un pantano y dejar fluir las ideas, los sucesos, los pensamientos, el dolor, las lágrimas. Mi corazón se ha llenado de gratitud, no por lo que me ha contando, sino por el gran paso de confianza que ha dando. Porque estoy segura que esto va a marcar un antes y un después en nuestra amistad, que nos va a ayudar a conectar de una manera más profunda y significativa. Y aunque solo me ha dejando ver la punta del iceberg, es mucho.

    Es cierto, no podemos depositar nuestra confianza en cualquier persona y que tenemos que tener cuidado a la hora de hacernos vulnerables a otros.

    Ser vulnerables no es ser débil. Al contrario, sólo una persona firme, madura y segura de sí misma puede mostrarse así. Hacerse vulnerable requiere valor porque se corre el riesgo de ser herido, dañado, rechazado, perder el respeto o credibilidad. Pero, mostrarse vulnerable en los momentos adecuados con las personas adecuadas es sinónimo de estar sano.

    Si vivimos protegiéndonos, no nos damos completamente ni a la amistad, ni al amor para no sufrir. Pero si no te muestras como realmente eres estarás condenado a la soledad. Manifestar nuestra vulnerabilidad, es la mejor manera de compartir el peso que nos agobia y obtener el apoyo que tanto necesitamos para sobrellevar la situación y salir adelante. Quien quiere protegerse con armaduras impenetrables se aísla. Puede ganar respeto pero no amor. Al hacerme frágil declaro que necesito a otros. Ser vulnerable es dejarse querer. Tal vez por eso Dios quiso venir a la Tierra a sufrir y llorar con los hombres, a amar y dejarse amar.

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