Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

Archive for 25 enero 2010

Humildad o baja autoestima

Posted by Celia en 25 enero, 2010

 Bromeando con un amigo de dije: “mira yo soy una mujer que lo mismo hago un bizcocho, que escribo un libro, que doy una conferencia, te pinto la casa o te organizo un evento”. No recuerdo muy bien como me contesto, pero vino a decir: ¡vaya humildad!. Esas palabras me recordaron el tema de la falsa humildad que había estado hablando con una amiga. En el libro que estamos leyendo juntas dice: “Es posible confundir la verdadera humildad con la baja autoestima, que es humildad falsa. Es verdad que Dios lo es todo, y que dependemos de El totalmente. No es verdad que no valgamos nada por eso. La Biblia dice que El nos hizo un poco menor que los ángeles, Salmo 8:5, ¡no poco menor que los gusanos!”. Y a partir de ahí, he estado meditando en la humildad verdadera y la falsa humildad.

    Humildad y soberbia son palabras que se prestan a equívocos. La soberbia lleva a exagerar las propias cualidades o capacidades y va acompañada de vanidad, nos lleva a creernos superiores a los demás. La humildad es una virtud mal entendida, ya que nos lleva a pensar erróneamente que consiste en infravalorarse, confundiendola con la falsa humildad que en definitiva es otra forma de orgullo.

    “La humildad es la verdad” decía Santa Teresa. La persona humilde se conoce y sabe con claridad cuáles son sus talentos, sus cualidades o capacidades, pero a la vez también conoce sus debilidades y limitaciones. Hace años leí un libro que decía que: “Todo punto fuerte tiene su debilidad correspondiente”. Por ejemplo: una persona creativa puede ser demasiado soñadora. Una persona con carácter fuerte puede ser emprendedora y decidida, pero a la vez puede ser bastante insensible. Asi que por cada debilidad debemos tratar de encontrar el punto fuerte que le acompaña y por cada punto fuerte su debilidad correspondiente y eso nos ayudará a practicar lo que dice Romanos 12:3; “cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de si que el que debe tener, sino que piense de si con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.

    Otro versículo que a mi me ayuda mucho con este tema de la humildad es 1ª Corintios 4:7 que dice: “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?. Todo lo que tenemos y todo los que somos lo hemos recibido de Dios y El nos lo ha dado para que lo usemos en el servicio de los demás, para ayudar a otros a ser mejores personas y para la gloria del que nos lo dio.

    Bien lo entendió C.S.Lewis cuando, en su libro Cartas del diablo a su sobrino, pone en la boca de un demonio experimentado el siguiente consejo: “Debes intentar mantener escondido ante tu paciente la verdadera finalidad de la humildad. Hazle pensar que no se trata tanto de olvido de si, sino más bien de tener una cierta opinión (ciertamente negativa) sobre sus talentos y carácter. Seguro que tiene talentos, pero métele en la cabeza la idea que la humildad consiste en intentar creer que esos talentos valen menos de lo que piensa que valen. Desde luego que valen menos de lo que cree, pero no es eso lo que importa ahora. Lo realmente importante es que se engañe, introduciendo así un elemento deshonesto y un “hacerse creer” en su corazón sobre aquello que de otro modo corre el riesgo de convertirse en virtud. Gracias a este método miles de seres humanos han sido llevados a pensar que la humildad significa que mujeres lindas piensen que son feas y que hombres capaces intenten creer que son un desastre. Y visto que lo intentan hacer creer, en algunos casos, es claramente algo absurdo, no conseguirán creerselo y así tenemos la oportunidad de mantener sus mentes incesantemente ocupadas dando vueltas sobre sí misma en un esfuerzo de realizar lo imposible”. La falta de sinceridad es la enemiga mortal de la humildad. La ignorancia y el error esclavizan. La verdad nos hará libres.

    Saber quien somos, de donde proviene todo y como tenemos que utilizarlo nos lleva a ser verdaderamente humildes y acrecienta la libertad interior y favorece el desarrollo de la personalidad.

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Servir no es una opción

Posted by Celia en 18 enero, 2010

    Este fin de semana hemos tenido el seminario de Homilética de la Escuela Bíblica, Escrituras on-line. Homilética es la ciencia o el arte de la comunicación del mensaje bíblico y los estudiantes tenían que exponer el mensaje que habían preparado. Uno de ellos nos dijo que el servicio no es una opción y esa frase llamó poderosamente mi atención. Y estoy totalmente de acuerdo con ella porque como dice este logo vivir es servir. Pero cada uno de nosotros debemos plantearnos a quien servimos, en Lucas 16:13, nos dice que podemos servir a Dios o a las riquezas y no plantea más opciones.

    Albert Einstein dijo: “Solamente la vida vivida para los demás vale el vivir”

   Servir a los demás implica una lucha constante contra nuestro egoísmo, pues servir a otros es amarlos, ponerlos antes que a nosotros, es anteponer el beneficio de los demás a nuestros gustos, tiempo, placeres y satisfacciones. Para servir a los demás se requiere madurez, compasión, generosidad, entrega, empatía… No es solo un regalo que hacemos a otras personas, sino que también nos lo hacemos a nosotros mismos. Porque no hay mayor satisfacción que la que uno experimenta al observar que su labor sirve para el desarrollo y felicidad de otros. Cuando invertimos en la vida de los demás estamos invirtiendo en nuestra propia vida por el efecto bumerán que tiene.

    A diferencia del sistema de este mundo, en el reino de Cristo la actitud de siervo es la clave para la grandeza, no la posición ni la influencia,dice en Mateo 20:25-28:  “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir; y dar su vida en rescate por muchos”.

    Las personas que mayor impacto han hecho en mi vida, son aquellas que disfrutan y viven como un privilegio servir a los demás. Son personas que aman, que muestran interés y están atentas a las necesidades y preocupaciones de otros, buscando la manera de suplirlas. Si queremos servir solo tenemos que abrir los ojos, mirar a nuestro alrededor y pensar como podemos emplear nuestras capacidades, talentos o recursos para ayudar, aliviar la carga y el dolor de los que me rodean. Porque para el cristiano servir no es una opción sino una obligación.

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Año nuevo… propósitos nuevos.

Posted by Celia en 10 enero, 2010

    Muchas personas a principios de año se proponen metas u objetivos para ese año, otros prefieren no hacerlo por miedo a fracasar o simplemente por pereza. Pero como dijo Freud: “la pereza es sencillamente el miedo a no triunfar”.

    Las encuestas demuestran que menos de la mitad de los que conciben propósitos para el nuevo año, no consigue cumplirlos ni siquiera un mes. Cuando pasa el tiempo y vemos que los propósitos se quedaron en el baúl de los recuerdos, entonces comienzan las frustraciones, las decepciones y los problemas de autoestima. Yo reconozco que en alguna ocasión he pensado que mejor no hacerse ningún propósito que lo que sea será y eso mismo me ha dicho una amiga hablando de este tema, sus palabras fueron: “yo no me pongo metas porque las cosas nunca ocurren como las planeo”.  Es cierto que hay cosas que no podemos planearlas porque no está en nuestras manos hacerlo, pero otras si queremos que ocurran hay que planearlas. Quizás debemos analizar si a la hora de hacer los planes había algo que fallaba.

    Algo que yo he aprendido y que ahora tengo muy en cuenta a la hora de ponerme metas es que:

1. Debo ser realista y no proponerme cosas que están fuera de mis posibilidades: Por ejemplo, no voy a planear hacer un viaje a la China, si mi presupuesto no da para tanto.

2. No debo confundir las metas con los deseos. Por ejemplo: Encontrar al hombre de mi vida. Porque eso no está en mis manos conseguirlo.

3. No proponerme cosas que no pienso cumplir. Por ejemplo aprender inglés, porque en este momento no está dentro de mis prioridades.

4. Mis metas deben ser concretas, posibles y medibles. No debo proponerme perder peso en el 2010 porque eso es muy general. Más bien, debo proponerme adelgazar dos kilos en tres meses, porque eso es específico, lo puedo medir y es a corto plazo. Además me permitirá evaluar como voy con mi meta y eso me animará a seguir adelante o a hacer cambios.

5. Debo recompersarme por el esfuerzo hecho y los logros conseguidos. Por ejemplo, si consigo adelgazar esos dos kilos me compraré una camisa entallada u otra cosa que me guste.

6. Establecer un plan de acción, es decir, que debo pensar en lo que voy a hacer para conseguir la meta propuesta. Por ejemplo si quiero perder peso tengo varias opciones o la suma de ellas, ir al gimnasio, salir a caminar con una amiga tres días en semana, no picar entre horas o dejar de comer dulces. Si quiero hacer un viaje, voy a tratar de ahorrar una cantidad de dinero todos los meses y para eso a lo mejor tengo que privarme de algo. Mirar ofertas de viaje y diferentes formas de viajar. Y si veo que no lo consigo de una forma lo intento de otra, pero no debo desistir de aquello que para mi es realmente importante conseguirlo.

7. No debo compararme con los demás, sino intentar dar lo mejor de mi misma y eso es suficiente.

    ¿Qué tipo de metas debo proponerme?. Pues hay personas que tienen en cuenta las diferentes áreas de su vida: personal, espiritual, familiar, laboral y social. Y se proponen metas en cada una de esas áreas. Otros prefieren centrarse en los problemas que tienen que resolver y los convierten en objetivos; por ejemplo: encontrar trabajo, ampliar su circulo de amistades, mejorar la relación con algún familiar, etc. Yo personalmente prefiero ponerme pocas metas y según las voy cumpliendo ponerme otras.

    En realidad lo que todos buscamos es crecer como personas y ser más felices. Por eso debemos prestar atención a lo que realmente nos hace felices. A mi lo que más me satisface y creo que a la mayoría de las personas, es amar y ser amada de forma incondicional. Por eso en este 2010 no debemos olvidarnos de amar a Dios sobre todas las cosas. Porque cuando el amor de Dios llena nuestros corazones, este fluirá hacía los demás de una forma natural y podremos contemplar todo lo que ocurra en el 2010 de otra manera, disfrutando de cada cosa como un regalo de Dios.

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