Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

Invictus

Posted by Celia en 1 febrero, 2010

    El sábado estuve viendo con unos amigos la película Invictus y salí realmente emocionada. Creo que es una película con un mensaje impresionante y que invita a seguir meditando en los valores que presenta.

    La película está ambientada después que Nelson Mandela saliera de la cárcel y se convirtiera en presidente de Sudáfrica. Nelson Mandela de encontró con una nación que era un polvorín a punto de estallar. La minoría blanca que había gobernado el país con puño de hierro y abusando de las libertades básicas, se encuentra desconcertada ante el cambio radical que se produjo en el país. La mayoría negra, no podía olvidar su resentimiento contra sus opresores y estaban dispuesto a vengarse y pagarles con la misma moneda. Pero, lo esencial del argumento se encuentra en la esperanzadora visión que Nelson Mandela tenía del deporte y en la oportunidad que le ofreció el mundial de rugby en 1995 para congregar a Sudáfrica en torno a su equipo, para generar entusiasmo nacional por un equipo, los Springboks, que había representado intolerancia, represión y desigualdad. Los Springboks solo contaba con un jugador negro.

    Mandela inspiró y motivó a la estrella de rugby Francois Pienaar, que se convirtió en la clave para acabar con el odio y la desconfianza existente entre la población blanca y la población negra del país. Su objetivo era lograr una cohesión pacífica, una unión social que era prácticamente imposible.

    Me impresionó la habilidad y psicología de Mandela para saber ganarse a los demás y motivarlos a dar lo mejor de si mismos. En la película, Nelson Mandela se presenta como una persona que sin distinción de sexo, raza o clase social ama  a las personas que tiene a su alrededor, se interesa por ellas, por sus problemas, por sus preocupaciones. A esas personas les manifiesta su aprecio, su aceptación y reconoce su valor. Si, hace sentir a los que están a su lado que son personas realmente valiosas y que sin ellas su país no sería el mismo. Todo eso les motivó para realizar, para llevar acabo el propósito de convertirse en Invictus, palabra latina que significa Invicto, invencible.

    Además de la exigente preparación física, el equipo viaja por el país para ganarse la confianza de sus conciudadanos. Incluso, visitan la cárcel, la celda donde estuvo encerrado Mandela. Algo que causó un gran impacto en Francois Pienaar, el líder del equipo de rugby. Porque no podía comprender el perdón y el amor de Nelson Mandela hacia aquellos que le habían apresado y torturado durante tantos años. Me recordó el versículo de Romanos 12:20,21 que dice: “Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer, si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”. Me recordó que el amor al prójimo es un arma muy poderosa que derriba los muros que otros puedan levantar hacia nosotros. Y que el amor es, ha sido y será la mayor fuente de inspiración y motivación para que una persona de lo mejor de sí misma.

    “El deporte es más poderoso que la política para derribar barreras raciales” proclamó Mandela. “El deporte tiene poder para cambiar el mundo. Tiene poder para servir de inspiración y unir a la gente que apenas tiene nada”.

    Se despertó un gran sentido de pertenencia en el joven capitán que abrazó la causa de Sudáfrica y obtuvo la victoria de la Copa del Mundo reuniendo por primera vez a todo el país, 43 millones de ciudadanos, de todas la razas y obtuvo así el mayor triunfo de todos los tiempo. El amor es Invictus.

3 comentarios to “Invictus”

  1. GERMAN said

    Hola Celia, A mí también me encantó la peli, y lo que más me llamó la atención fué “EL PERDON”. Después de todo lo que le hicieron sufrir, tanto fisica y psicologicamente, de como le trataban a su salida de la cárcel. Fué capaz de analizar a todos sus agresores, entender porqué le hicieron daño, tener compasión y misericordia de ellos viéndolos como a seres humanos que eran, y humildemente concederles el perdón.
    Creo que sino perdonamos no podemos liberarnos del amargor del alma.

    “Quitense de vosotros toda amargura, enojo, ira, griteria y maledicencia y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.
    Efesios 4: 31,32

    Un abrazo.
    Germán.

  2. Jose Manuel said

    Hola! Yo la estuve viendo el domingo y aunque me gustó, me aburrieron tantas escenas de rugby. Lo que mas me llama la atención de la película y no se si en la realidad sería así también, es que su amor no procede de Dios. Ni una sola vez que yo recuerde, se menciona el nombre de Dios( excepto en la canción de la banda sonora que habla de “algún dios”) Tampoco me gustó la frase que termina el poema que él dice le inspiró durante su estancia en la cárcel; “Soy el dueño de mi destino, soy el capitán de mi alma”, ya que creo que esto no es así, desde nuestra visión cristiana. Pero la verdad es que como dices demostró ” que el amor es, ha sido y será la mayor fuente de inspiración y motivación para que una persona de lo mejor de sí misma.”

  3. Juan Runque said

    Soy cónsono con la interpretación que le da Celia, hoy domingo de resurrección he visto tan conmovedora película y me ha gustado mucho por el impresionante mensaje que transmite. Particularmente me gustó el poema que inspira a Mandela en presión. Sin embargo, la observación de José Manuel en su comentario es valida, no por ello deja de gustarme el poema INVICTUS. Buscando por internet, observo que hay dos versiones del poema: 1) La de “Invictus”, escrita por William Ernest Henley y 2) la de Dorothy Day, titulada “Mi Capitán”.

    Aquí les dejo las dos versiones:

    1) INVICTUS – William Ernest Henley

    Aquí, en la noche que me cubre,
    oscura como abismo de polo a polo.
    Les agradezco a los dioses que pueda haber,
    por mi alma inconquistable.

    Al caer en la trampa de las circunstancias,
    no he soyozado, ni he gritado.
    Bajo los golpes del azar
    mi cabeza sangra, pero está erguida.

    Más allá de este lugar de furia y llanto,
    aguardan los horrores en la sombra.
    Y aún así, la amenaza de los años,
    me encuentra y va ha encontrarme sin temor.

    No importa que tan fuerte sea la reja,
    cuán cargado de castigo sea el decreto
    soy el amo de mi destino,
    soy el capitan de mi alma.

    2) “Mi Capitán” – Dorothy Day.

    Más allá de la luz que me deslumbra,
    Brillante como el sol, de polo a polo.
    Agradezco a Dios, que sé que es,
    Por Cristo el conquistador de mi alma.

    Dado su dominio de las circunstancias,
    No retrocedería ni clamaría a voces.
    Bajo ese gobierno que los hombres llaman ventura,
    Mi cabeza con gozo está humildemente sometida.

    Más allá de este lugar de pecado y lágrimas,
    Es vida con Él y suya es la ayuda.
    A pesar de la amenaza de los años,
    Me guarda y me aguardará sin temor.

    No tengo temor aun cuando estrecha es la puerta
    Él despejó de castigo el rollo.
    Cristo es el amo de mi destino,
    Cristo es el capitán de mi alma.

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