Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

Recuperando mi espacio personal

Posted by Celia en 5 julio, 2010

    Después de tres meses y medio en casa de mi hermana dependiendo de ella para las necesidades más básicas y elementales como ducharme, vestirme, partir un filete, etc. Recuperar gran parte de mi autonomía y mi espacio personal ha sido maravilloso.

    Las personas somos seres sociales y yo en este tiempo he disfrutado mucho del amor, la compañía y cuidado de mi hermana, mi cuñado y mis sobrinas. Sabía que en un sentido, cuando me fuera de su casa los iba a echar de menos. Pero a su vez, iba a recuperar mi espacio personal donde están mis cosas, mis libros, mi intimidad, mi individualidad, mi privacidad, mi soledad. Ese espacio propio que nos sirve de refugio físico y emocional, que nos aporta seguridad y donde podemos encontrar libertad y recogimiento. Se trata de una parcela donde definimos nuestros pensamientos y emociones, lo que queremos y lo que no, un espacio donde reflexionamos y examinamos nuestra coherencia e integridad, un lugar para encontrar el equilibrio.

    Hay que estar en el mundo porque formamos parte de él, y hay que tener una habitación propia. El Señor Jesucristo oró por sus discípulos antes de partir de este mundo diciendo: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal…Santificalos en tu verdad, tu palabra es verdad” Juan 17:15,17. Tu espacio personal es el lugar donde tu decides quien eres y que vas a permitir entrar en tu vida y que no. Jesucristo después de darse un baño de multitudes, de alimentar a cinco mil personas y en numerosas ocasiones, se apartaba  a un monte él solo porque necesitaba su espacio personal, Juan 6:15.

    Tengo unos amigos que en su relación de pareja hacen cosas juntos y cosas separados. Hay espacios que comparten y otros no. Y no creo que deba interpretarse como una falta de amor hacia el otro, sino todo lo contrario, pienso que favorece la unión afectiva de la pareja. Algunos, en la sociedad ególatra en la que vivimos, dirán que es una forma de “hacer su vida” dentro de la relación sin dar explicaciones a nadie. Nada más lejos de la realidad, porque el respeto absoluto hacia el espacio íntimo del otro es compatible con el amor, el altruismo y la compasión. Además es una condición esencial para que la pareja funcione como tal.

    No hay posibilidad de disponer de un espacio personal, si no nos dedicamos tiempo para ocuparnos de nosotros y de nuestras cosas. Para estar solos o en compañía ya sea de personas o cosas que en esos momentos creamos idóneas para satisfacer nuestras necesidades y deseos. Ese espacio es necesario e incluso imprescindible para que nuestras relaciones de pareja, familiares, laborales y sociales en general, sean adultas, sanas y constructivas.

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