Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

Preocupaciones insignificantes

Posted by Celia en 17 septiembre, 2010

    Hace dos semanas me quedé sin linea de teléfono de un día para otro. Pensé que era por darme de baja del alquiler del aparato de telefónica pero fui a comprar un inalámbrico, lo instalé y seguía sin poder hacer ni recibir llamadas. Llamé por el móvil a mi compañía telefónica y después de hacer las averiguaciones pertinentes, descubrimos que el problema estaba en el router que se había estropeado a causa de la tormenta. Esto ocurrió el viernes  por la mañana y me dijeron que en 24 o 48 horas tendría un router nuevo en mi domicilio. Pasó el fin de semana, el lunes, el martes… Al final el jueves y después de insistir repetidamente tuve que acercarme personalmente a la empresa de mensajería a recoger el router e instalarlo. 

    Toda esta situación me hizo tener una preocupación casi obsesiva ya que no me la podía quitar de la cabeza. Le contaba a todo el mundo lo que me estaba pasando, parecía que era mi único tema de conversación. Hasta que llegué a un punto en el que me di cuenta que no estaba enfrentando bien la situación.

    La preocupación nos produce ansiedad. La palabra anglosajona para “preocupación” significa “asfixia” igual que cuando nos tratan de estrangular. Me di cuenta de que un problema tan insignificante como ese me había quitado la paz y que yo había quitado los ojos del Señor y los había puesto en el problema. A veces sin darnos cuenta exageramos y agrandamos lo que nos está pasando. Por eso, en ese proceso es bueno pensar en cuales serían las consecuencias en el peor de los casos y hacer todo lo que esté de nuestra mano para que eso no suceda buscando diferentes soluciones. Pero también, como dice en 1ª Pedro 1:13; “Por lo tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado”. El texto dice que debemos ceñir los lomos de nuestro entendimiento, eso quiere decir que debemos amoldar, ajustar nuestros pensamientos a la situación que estamos viviendo y esperar por completo en la gracia. Ante situaciones que nos vemos impotentes y nos desesperan porque no tenemos control sobre ellas debemos darnos cuenta que de nada sirve nuestro afán y nuestra preocupación Salmo 127.1-2  la mejor solución es dejarlas totalmente en las manos de Dios. Confiar que El está al control y que nuestras circunstancias no son fruto del azar sino del propósito soberano de Dios para moldear nuestras vidas. Si la preocupación persiste, como dice en 2ª Corintios 10:5 debemos llevar los pensamientos que nos esclavizan a la obediencia a Cristo tantas veces como sea necesario, pidiendo a Dios en oración esa paz que solo El puede darnos.

    Me ayudó mucho desahogarme con un amigo al que le dije que pensaba que Dios quería sentarme de nuevo en el banco de la paciencia. Entendí que no estaba alimentando mi mente como dice en Filipenses 4:8, buscando lo positivo y lo bueno de ese problema y aunque había orado no le había dado las gracias a Dios por lo que me estaba pasando Filipenses 4:6-7. Por eso debía renovar mi entendimiento para descubrir cual era la voluntad de Dios Romanos 12:2. No hay problema que Dios no pueda solucionar por eso debemos aprender a esperar en El porque en sus manos están nuestros tiempos Salmo 31:14,15.

2 comentarios to “Preocupaciones insignificantes”

  1. Luis Ramon Perez Sivianes said

    Hola Celia, soy Luis, de Camas,(Sevilla). Me he animado ha dejar este comentario, porque a veces a mí me pasa lo mismo. Me preocupa tanto algun asunto que se convierte en obsecion.

    La verdad, que cuando he leido tu pensamieto ha reconfortao mi corazon y me ha hecho ver que hay que enfocar mis pensamiento en El Señor. Gracias. un saludo. Luis

  2. Jose Manuel said

    Como tú dices, el día que seamos capaces de dejar todo lo que nos produce desasosiego en las manos del Señor, y esperar en Él, seremos capaces de experimentar, como lo hizo el salmista, cuan grande es la bondad de Dios…. para los que esperan en Él. Salmo 31:19.
    ¡Pero que difícil me resulta! Un abrazo

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