Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

Archive for 16 diciembre 2010

La chispa del éxito

Posted by Celia en 16 diciembre, 2010

    Estaba viendo una película acerca de una patinadora que competía a nivel nacional y su entrenador le dijo: las personas que triunfan son aquellas que ponen verdadera pasión en lo que hacen. A mi esa frase me llamó poderosamente la atención. 

    Sin duda la persona apasionada con lo que hace no es solo la más satisfecha, sino la que logra los mejores resultados. Esto es así en el deporte, en el arte, en la literatura, en la ciencia y por supuesto en el trabajo.

    Una persona apasionada es una persona vehemente, entusiasta, que pone el corazón y el alma en lo que hace. La pasión nos hace disfrutar de la vida, nos da placer y pone a nuestro alcance motivos para hacer las cosas. La pasión es el mejor aliado de la excelencia y nos da la fuerza para superarnos. Sin pasión la vida pierde su sentido.

    Alguien dijo que “la excelencia nunca es un accidente; siempre es el resultado de una elevada intención, un esfuerzo sincero, una dirección inteligente y una ejecución habilidosa”. Rendir al máximo, siempre es el resultado de una determinación firme por alcanzar todo el potencial que se posee. Hubo un Rey en Israel que marcó la diferencia en relación a sus antecesores y sucesores, fue Ezequías. La clave de su éxito la encontramos en 2ª Crónicas 31:21, ahí nos dice que todo lo que emprendió para el servicio de Dios, lo hizo de todo corazón y fue prosperado. Esa debe ser nuestra actitud. Si no estamos comprometidos con la misión de nuestra empresa, es muy fácil caer en la mediocridad, en hacer nuestro trabajo para salir del paso y cobrar a final de mes.

    Seguramente todos nos hemos emocionado con un proyecto, pero después de un tiempo trabajando en él, perdemos la ilusión. Eso es así, porque la pasión es un estado emocional y como tal, inestable. Por eso es importante desarrollar la disciplina, para poder seguir trabajando por una meta, independientemente de nuestro estado emocional. La pasión por si sola, no necesariamente nos lleva al éxito, nos hace falta también disciplina. En una ocasión leí que: “La pasión es como la chispa que enciende una fogata; pero la disciplina es la leña que se quema lentamente y que no depende de la chispa inicial para seguir ardiendo”.

    No todos tenemos la suerte de trabajar en algo que nos apasione, pero si podemos practicar un deporte, un hobby, una labor solidaria, seguir un sueño o vivir una fe apasionante. Para poder tener una verdadera pasión por Cristo, debemos entender que Él, es el más preciado tesoro que podemos tener. Esta pasión producirá en nosotros gozo espiritual, una entrega total, obediencia, y una verdadera alabanza y adoración. Cuando hay pasión por Cristo, no importa la distancia, los obstáculos, el prestigio o el dinero, porque como dice el apóstol Pablo: “Todo lo tengo por basura por amor a Cristo” Filipenses 3:8. En el capítulo 11 de Hebreos encontramos el relato de los “héroes de la fe”, personas tan apasionadas por Dios y su gloria, que estuvieron dispuestas a sufrir “vituperios, azotes, prisiones, cárceles” Hebreos 11:36. Cuando observo este “paseo de la fama espiritual”, me siento muy pequeña y le pido a Dios que haga crecer mi pasión por Él.

     Para este nuevo año que tenemos por delante, en el que no sabemos lo que Dios nos tiene reservado; mi anhelo es: poner pasión y disciplina en todo lo que emprenda para su gloria.

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Decisiones acertadas

Posted by Celia en 2 diciembre, 2010

    Estoy en una etapa de mi vida en la que tengo que tomar decisiones importantes que afectaran a mi futuro. También, pienso en decisiones que he tomado en el pasado y me pregunto si hice lo mejor. 

     Hay decisiones que marcan nuestra vida para siempre, y es ahí donde radica la dificultad a la hora de decidir. En muchas ocasiones no sabemos que es lo mejor para nuestras vidas o que propósito tiene Dios para nosotros. Lo que si es cierto, es que donde nos encontramos hoy, se debe en gran parte a las decisiones que tomamos ayer, y donde mañana estemos, dependerá de lo que decidamos hoy.

    Algo que he aprendido es que no debo tomar decisiones cuando estoy en crisis, enfadada, cansada, dolida por algo y sobre todo si no estoy completamente segura de lo que debo hacer. En esos casos se que no estoy pensando objetivamente y después puedo arrepentirme.

    Algo fundamental para mi vida, como cristiana que soy, es orar buscando la dirección de Dios y preguntarle a Él: “¿Qué quieres que yo haga?” Hechos 9:6. Mediante la oración, nos mantenemos en sintonía con Dios. Y si esta oración la alimentamos de conocimiento y meditación en la Biblia, podemos tener la seguridad de que Dios nos dará sabiduría e inteligencia espiritual para conocer su voluntad (Colosenses 1:9), siempre que nosotros hayamos determinado de antemano que vamos a obedecerle, sea lo que sea que Él nos revele.

    Dios nos ha dado promesas en la Biblia de que si buscamos su dirección Él va a guiarnos: “Fiate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconocelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” Proverbios 3:5,6

“Te haré entender, y te enseñaré el camino que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” Salmo 32:8

    Pero, ¿cómo nos guía Dios? ¿qué cosas debemos tener en cuenta?. Dos palabras importantes a la hora de tomar decisiones son: esperar y evaluar.

    ESPERAR: Siempre nos resulta difícil esperar, pero Dios tiene su tiempo para cada cosa (kairos) y el tiempo nos ayuda a ver las cosas más claras.

    EVALUAR: La Biblia nos ánima a calcular el costo Lucas 14:28-29. Tenemos que tener en cuenta las consecuencias positivas y negativas de nuestra decisión, además de pensar a quienes, además de a mi, va a afectar mi decisión. También es bueno pensar que pasaría en el peor de los casos Proverbios 22:3.

    Las circunstancias muchas veces son una evidencia de la providencia divina. La mano de Dios se hace “visible” cuando parece que todas las piezas del rompecabezas caen en su lugar y encajan perfectamente. Dentro de las circunstancias podemos incluir lo que conocemos como “puertas abiertas” que significa una oportunidad evidente Colosenses 4:3. Siempre es bueno pedir consejo a creyentes maduros, con sabiduría de Dios a los cuales respetamos (Proverbios 20:18) especialmente cuando los acontecimientos no nos dan mucha información. También debemos tener en cuenta nuestros deseos y el sentido común.

     Lo que nunca debemos hacer, es tomar una decisión si no tenemos paz en nuestro corazón. Quizá tenemos un conflicto interno por nuestros miedos o porque no es el tiempo o sencillamente porque no es Dios quien nos está guiando.

    Puede ser que tomar una decisión nos lleve tiempo, pero es necesario esperar para que todas las señales estén alineadas, especialmente si esa decisión va a marcar mi futuro, porque a la larga ahorraremos tiempo y sufrimientos innecesarios.

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