Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

Archive for 23 febrero 2011

Aprovechar el Kairos

Posted by Celia en 23 febrero, 2011

    Siento que muchas veces el tiempo se escapa de mis manos, que va demasiado deprisa y en esos momentos me gustaría detenerlo para “sentir y saborear” experiencias muchas veces irrepetibles.  En otras ocasiones me gustaría que fuera más rápido porque soy impaciente y me cuesta esperar. En mi afán de aprovechar bien el tiempo me adelanto diciendo y haciendo cosas que no debo, como le ocurrió al rey Saúl, 1ª Samuel 13:8-10; pero me doy cuenta que lo único que puedo hacer es adelantar o atrasar las manecillas del reloj, porque el tiempo y los acontecimientos siguen su curso.

    Aunque parezca una paradoja el tiempo se está convirtiendo en uno de los bienes más escasos en los países desarrollados. Hay demasiadas cosas que reclaman nuestra atención y solo tenemos 24 horas cada día. Por eso tenemos que aprender a aprovechar bien el tiempo, Efesios 5:16, a priorizar, a gestionar de una manera sabia este recurso del que todos disponemos independientemente  de que seamos ricos o pobres, jóvenes o viejos. Como lo usemos, lo invirtamos o malgastemos, determinará en gran parte nuestro futuro.

    No debemos olvidar que en la Biblia hay dos palabras que se traducen por “tiempo”. La primera es “Cronos”, que es el tiempo que puede ser medido y planificado. La otra es “Kairos”, que es el tiempo de Dios, el momento oportuno y preciso en el que se dan los acontecimientos y que no puede ser planificado. ¡Cuantas veces hemos deseado encontrar un trabajo, una pareja o llevar a cabo un proyecto! para acabar dandonos cuenta, que por mucho que nos empeñemos, las cosas no ocurren cuando nosotros queremos, sino cuando Dios así lo dispone, como dice el Salmo 127:1,2; “Si Dios no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican. Por demás es que os levantéis de madrugada, y que vayáis tarde a reposar…”

    Para aprovechar bien el tiempo creo que muchos tendríamos que cambiar el reloj por la brújula, para así tener un norte claro. El Kairos es el tiempo de Dios para un propósito específico; un buen ejemplo es cuando Dios le dijo a la reina Ester a través de Mardoqueo: “para esto has llegado hasta aquí; este es tu Kairos”, Ester 4:14. Ella fue utilizada para cambiar el destino de una nación y salvar miles de vidas. Dios tiene un propósito para nosotros, y el lugar y la situación en la que nos encontramos no es fruto de la casualidad. Es en nuestro caminar cristiano que nos vamos dando cuenta de los propósitos de Dios para nuestra vida y es ahí, sin desesperar,  donde tenemos que esperar pacientemente a que se cumplan.

    Pero, ¿cómo podemos saber cual es el tiempo de Dios?

  • Debemos permanecer en intimidad con Dios, en obediencia a Su Palabra, con la actitud de estar dispuestos a ajustar nuestros planes a los suyos.
  • Debemos permanecer atentos a la voz de Dios, depender y confiar en Él, para que nos muestre el camino. Aunque veces debamos dar un paso de fe y esperar que nos muestra el siguiente.

En definitiva debemos estar “sintonizados” con Dios y con lo que nos está pasando. Pedirle a Dios que nos de sabiduría, inteligencia y discernimiento espiritual, Colosenses 1:9, para conocer sus tiempos, para saber aprovechar el Kairos que Dios pone delante de nosotros, Eclesiastés 8:5; Job 24:1

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¿Merece la pena decir la verdad?

Posted by Celia en 1 febrero, 2011

    Hay personas que son capaces de convertir la verdad más aunténtica y genuina en una mentira y viceversa. Abogados con gran habilidad y astucia son capaces de conseguir un veredicto de inocencia aunque sus clientes sean  asesinos en serie. Ese era el argumento de la película que vi el domingo. Pero eso mismo, ocurre en la vida real y en muchas ocasiones supera a la ficción.

    El 17 de enero tuve el juicio por mi atropello. En primer lugar declaré yo como demandante y después declaró el conductor del coche. Curiosamente aunque declaró que no me vio, se atrevió a asegurar que yo salía de la mediana hacia la acera con el semáforo en rojo; justo lo contrario de lo que ocurrió. Pero, ¿quién decía la verdad?. Ese es el dilema al que se tuvo que enfrentar la juez que llevaba el caso. Al no haber testigos, mantuvo la presunción de inocencia y absolvió al conductor del coche que me atropelló. ¿Es eso justo después del doloroso proceso de recuperación por el que he tenido que pasar y las secuelas que me han quedado?.

    ¿Qué es la verdad?. Esa es la pregunta que hizo Pilato, cuando Jesús se presentó como testigo de la verdad en Juan 18:37-38. Pero realmente Pilato, como a mucha gente hoy en día, no le interesaba la verdad. Por eso mismo sale de la presencia de Jesús sin escuchar la respuesta. Muchas personas prefieren seguir la mentira, la injusticia, la hipocresía, porque quizás sean más beneficiosas y lucrativas.

    La verdad implica ser coherente con lo que uno cree y hace; implica ser sincero con uno mismo, con los demás y con Dios; implica ser justo, dando a cada uno lo que le corresponde; implica apostar por la vida, la dignidad y los derechos del hombre; implica vivir el amor auténtico Efesios 4:15.

    En la época en que vivimos la verdad está en crisis y eso ha creado un clima de desconfianza y escepticismo en las personas. Y por otro lado, ha ocasionado una pérdida de valores, que ha dado paso a la corrupción y a la injusticia.

    Jesucristo dijo; que la mentira, osea el pecado, nos esclaviza. Más la verdad nos hace libres Juan 8:32-34. El precio que se cobra la mentira varía de persona a persona, dependiendo de nuestro código moral, es decir, la propia conciencia. Vivir sumido en mentiras nos hace percibir que nuestra vida carece de autenticidad, afecta a nuestra credibilidad,  nos hace estar siempre en guardia y preocupados de que no vayan a descubrirnos. Además, repercute en nuestra salud, porque genera en nuestro organismo ansiedad, estrés y un cambio en el ritmo cardíaco. Por eso existen detectores de mentiras, para captar esos cambios fisiológicos que se producen en nuestro cuerpo.

     Estar de parte de la verdad supone luchar por la paz, la justicia y la libertad del hombre. Para el cristiano debe ser una forma de vivir. La verdad tiene que ver con la honestidad, con la transparencia, con la coherencia, con la fidelidad, con el amor y por encima de todo con la obediencia a Dios. Por eso, merece la pena pagar el precio de decir la verdad.

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