Conociendo al Verbo de Dios

Id y haced discípulos – El Blog de Celia Casalengua

El valor de la verdad

Posted by Celia en 21 julio, 2016

Integrity

Esta semana me sorprendió una persona con “Donde dije digo, digo Diego”. A veces nos cuesta decir la verdad y todos tenemos derecho de cambiar de opinión. Pero cuando los acontecimientos son previsibles. ¿Se podría considerar una mentira? Solo Dios conoce los corazones y no somos llamados a juzgar. Pero dice la Palabra de Dios en Efesios 4:25: “Hablad verdad cada cual con su prójimo”.

Decir la verdad parece algo fácil, pero si consideramos las diferentes facetas ya resulta más complicado.

Decir la verdad con nuestras palabras Dicen que: “la mentira tiene las patas muy cortas”. Aunque hay personas que son muy hábiles mintiendo antes o después serán descubiertas. Eso implica que la confianza que otros puedan tener en nosotros se verá comprometida y la relación debilitada. En cambio, cuando somos conocidos como personas de palabra, nos convierte en personas dignas de confianza y las relaciones se fortalecen.

Decir la verdad con nuestros hechos. En muchas ocasiones nuestros hechos hablan más fuerte que nuestras palabras. Queremos dar una imagen pero los problemas y las circunstancias sacan a la luz lo que realmente hay en nuestros corazones. Pero, ¿por qué es tan importante decir la verdad? Porque todas las relaciones humanas se basan en la confianza. Si no eres sincero: Acabas perdiendo tu influencia en los demás y su respeto; El miedo a ser descubierto te lleva a vivir una contradicción entre tu imagen pública y tu vida interior. Debes tener mucho cuidado con lo que dices y a quien lo dices. Acabas en el punto de no poder confiar en otros, ni creerlos. Puedes consolarte diciendo que todas las personas mienten. Cosa que es cierto pero, una cosa es caer en una mentira cuando te encuentras en una situación delicada o comprometida y otra que sea un hábito. El problema de esta forma de pensar es que no nos dejará confiar en nadie.

Las personas que no son integras en lo poco tampoco lo serán en lo mucho. Cheryl Richardson, es el autor del New York Times de varios libros de éxito, dijo que la integridad era la clave para vivir una vida auténtica. Cumplir nuestra palabra nos convierte en personas integras ante los demás. Por eso cuando nos comprometemos a algo debemos cumplirlo, aunque nos cueste y nos surja algo mejor. La verdad o integridad no es cuestión de conveniencia, ni de preferencias. La falta de integridad en cualquier área de tu vida te dejará vulnerable a los ataques de Satanás. Solo el que anda en integridad, puede obrar con justicia y pondrá de manifiesto la verdad que hay en su corazón. Salmo 15:2

Aun viviendo en una sociedad postmodernista como la nuestra, en la que todo es relativo. La Biblia habla de La verdad, no como algo relativo sino absoluto, porque Dios es la verdad absoluta. La verdad nos libera, “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:32) ¿Libres de qué? Libres del pecado, de miedo, del egoísmo, de la soberbia,…, en definitiva de nosotros mismos. Solo el poder de Dios nos puede capacitar para vivir en la verdad.

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